Music

Opinión sobre la novela

viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 19, 2ª T. Disaster.







Harry buscó desesperado alguna señal que el susodicho estuviera cerca, luego me miró más tranquilo.
-No hay nadie, entiéndelo.
-Sí, Harry, está ahí. ¡Acelera!
Al ver que no reaccionaba salí del coche a toda prisa. Estaba segura de que había visto a Austin y lo encontraría. Las cosas no se quedarían así.
Harry me siguió, pero yo fui más rápida y giré en la primera esquina que vi, adentrándome en un callejón. No sabía qué era lo que estaba haciendo, pero tampoco sentía miedo ni impotencia.
-Sabía que vendrías. –escuché una voz a mis espaldas.
-Estaba segura de que todavía conservaba un poco de juicio. Creo que es algo verdaderamente impresionante después de todos los tóxicos que hiciste que me tragara.
-Oh, así que al final te acuerdas.
Me di la vuelta furiosa. Y con toda la rabia del mundo cerré mis puños.
-Te mataré.
-No te convendría hacer eso. Irías a la cárcel, y ¿qué novio querría estar con una persona en la cárcel?
-Creo que es mejor la cárcel que 3 metros bajo tierra. –poco a poco me fui acercando hacia él.
-Así que quieres pelea, ¿eh? Pues te informo que los hombres como yo solo peleamos con hombres. –reí sarcásticamente.
-¿Solo peleas con hombres? ¿Sabes de lo que te informo yo? Que tú no eres ni la mitad de hombre de lo que quisieras ser. Un verdadero hombre no se aprovecha de una mujer como tú lo hiciste. Acepta que no te pertenezco, nunca lo hice. Has intentado arruinar mi vida, pero no lo has conseguido. Solo has arruinado más la tuya.
-En eso te equivocas. Creo que un pequeño retoñito será el que arruine tu vida.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, básicamente, los hombres como yo nunca usamos protección y, si no me equivoco en los cálculos, dentro de unos nueve meses seré un papá de esos desentendidos. O, si prefieres, puedes llamarte a ti “madre soltera”.
-¡Eres un asqueroso! ¿Cómo has podido?
Me abalancé hacia él guiada por toda la rabia que sentía en aquel momento. Lo golpeé como nunca en mi vida había pegado a alguien. Aunque él no se iba a quedar así, y yo acabé tendida en el suelo. Suerte que la ayuda llega cuando más la necesitas.
-¿Qué crees que haces? ¡Déjala en paz!
-Bueno, bueno, bueno, aquí llega el que no puede faltar.
-¡Cállate, imbécil! –Harry se aproximó hacia mí. -¿Te ha hecho algo? ¿Estás bien?
-Claro que no está bien. ¿Tú sabes qué clase de novia tienes? Mañana tendré marca de todo lo que me ha hecho, aunque ella también. Sobre todo una que poco a poco irá creciendo.
-¿Qué dices? ¿¡La has golpeado!? –detuve a Harry cuando le vi las intenciones de darle su merecido a Austin.
-Digamos que es un “golpe” bastante duro. Ahora si no os importa, yo me largo de aquí.
-“Esto no se puede quedar así.”
¿Otra vez esas voces?
-“______, soy tu conciencia. La buena, ahora levántate y véngate de ese engendro mal nacido.”
Pero, ¿no decías que eras la buena?
-“Haz lo que te digo. Debes hacer lo correcto por una vez, y resulta que esto es lo correcto.”
Tomé una bocanada de aire y con las pocas fuerzas que tenía me puse en pie. Tenía razón, esto no acabaría aquí.
-______, ¿qué haces? –preguntó Harry confuso.
-Lo correcto.
Corrí detrás de Austin y, como pude, me tiré sobre él, cayendo los dos al suelo. No me importaba que me golpeara, esto simplemente no quedaría así.
-Eres el peor ser del mundo. No me explico cómo pude haber salido contigo. Me hiciste daño, ¿A quién pretendo mentir? Me destruiste por dentro y por fuera. Y pagarás por lo que hiciste. –vociferé mientras mis puños golpeaban a un punto en concreto. Su cara.
-¡Detente, ______! ¡Lo matarás!
-Es lo que intento. ¡Estoy embarazada, Harry! ¡Estoy destruida y voy a matarlo! –ya me dolían los nudillos. No tenía ni idea que clase de ser se había apoderado de mí en aquel momento.
-¡Es suficiente! –susurró Austin. Lo agarré del cuello de la camiseta con desprecio.
-Era suficiente golpearme, y ¿paraste? NO. Era suficiente tocarme, y ¿paraste? NO. Era suficiente grabarlo todo, y ¿paraste? NO. No paraste. ¡No lo hiciste!
Lo solté y observé mis manos rojas, algo ensangrentadas. ¿En qué me había convertido? Me sequé algunas lágrimas y me levanté. Di pasos firmes hacia Harry y nos largamos. Ahora sí. Todo había acabado.

Narrador externo.
No solo para ______ habían acabado las cosas. Para Eleanor y Louis también. Eran la pareja perfecta, pero tristemente nada en esta vida es perfecto y algún día las cosas terminan.
-¿Cómo has podido hacer eso, Eleanor?
-Lou, por favor, no me llames Eleanor. Solo me lo llamas cuando estás enfadado.
-¡Estoy enfadado! ¿Qué tenías en la cabeza cuando lo hiciste?
-Solo me sentía culpable por saber la verdad y no poder decírsela. Lo siento. Pero no tienes que ponerte así, el CD no era el verdadero.
-¿Y si hubiera sido? ¿Qué habría pasado? El médico nos ordenó que no dijéramos nada. Pero tú siempre…
-¿Yo siempre? Ahora la culpa es mía…
-No te hagas la ofendida. Tú siempre tienes que meter las narices en todo. Estoy harto, Eleanor. Creo que lo nuestro no funciona.
-¿Es que no soy lo suficiente buena para ti? ¿Necesitas a alguien de tu calaña? Claro, seguro que es eso.
-No. tienes razón. No eres lo suficiente buena para mí desde el día en que dejé de confiar en ti. La culpa es tuya, esta vez me mantendré al margen.
-Pero…
-Pero nada. ¿Crees que no me he enterado de que te ves con Josh? Por favor, no soy tan idiota.
-Yo… no sé qué decirte.
-Yo sí sé qué decirte: esto se ha terminado.
-¡No! Lou, por favor, no me hagas esto. Te quiero, me quieres, ¿Qué dirá la prensa? ¿Las fans? ¡Louis!
-Recoge tus cosas, seré bueno y pediré un taxi para ti.
-Si no queda más remedio, lo haré.
-Gracias.
Ya está. Como dice el dicho: “lo que fácil viene, fácil se va”. Esto ha terminado para dar paso a otras historias…

Capítulo 18, 2ª T. Revenge. Segunda parte.





Imágenes. Solo eran imágenes de los chicos en algunos conciertos. ¿Eleanor Calder me creía imbécil?










-No me lo puedo creer.
-No. Yo sí que no me puedo creer que Eleanor haya decidido darte un CD que supuestamente no deberíamos haberte dado.
-¡Pero esto no es nada, Diana! Solo son fotos. ¡No me importan estas fotos!
-Ahora mismo iré a hablar con Louis, esto no se va a quedar así.
Diana salió de mi habitación como un rayo. Yo la seguí, pero no precisamente para ir a la casa de Louis. Ya estaba harta de todo este misterio.
-Eh, ¿adónde vais? –preguntó mi padre apartando la vista del televisor.
-No tengo tiempo para dar explicaciones. –respondimos las dos a coro.
Diana tomó las llaves del coche de mi madre y yo las de mi padre. Salimos a la calle y nos dimos una última mirada.
-Haz lo que tengas que hacer. –me dijo.
-Igualmente. –respondí.
Conducía rápido, a pesar de no ser una experta. Estaba furiosa, enojada, enfadada con Eleanor, con los chicos y mis padres por no contarme nada, con Marta por haberme dejado sola, con Amanda por elegir este preciso momento para ir a visitar a Marina, con mi hermana porque en ahora estaría rompiendo una relación ficticia, con Austin por todo lo que seguramente me hizo y aún no quiero imaginarme, conmigo misma  por ser como soy…
Y justo entonces sentí como una lágrima recorría mi mejilla, y luego mi mano furiosa se dignó a limpiarla. Lo demás pasó muy rápido, aunque recordarlo a cámara lenta es más divertido. Sí, he dicho divertido.
Esa tarde llovía, no, no llovía. Diluviaba, pero no es de extrañar que el tiempo esté así en Londres. Después de esa lágrima vinieron otras, y otras y otras más. Todo ello por culpa de mi frustración. Me costaba respirar y eso me hacía llorar más, llegó un momento en el que creí ahogarme. Aunque no vi mi vida pasar por delante de mis ojos, y no la vi porque un coche un poco descontrolado, y con un poco digo bastante, se interpuso en mi visión. Ahora recuerdo algunas maniobras evasivas que me enseñaron en la autoescuela. Pero esos días estaba tan deprimida que no presté atención, y no llegué a cursar las prácticas. En fin… y volviendo a la realidad, un coche descontrolado circulaba por la vía errónea directo hacia mí. Luego y después de un impacto muy fuerte giré, giré, giré, giré y giré infinitas veces. Oí chirridos a mí alrededor, provocados por otros coches que frenaban para no estamparse contra mi “peonza”. En ningún momento perdí el conocimiento, aunque sí me mareé un poco. Y cuando el coche decidió parar, abrí la puerta y bajé, tambaleándome. En seguida un montón de médicos se acercaron a mí con la intención de llevarme a urgencias, ya que se preocuparon al ver que mi cabeza sangraba un poco.
-Estoy bien, estoy bien, estoy bien. –me cansé de repetir.
-Lo siento, no podemos dejar que te marches así. Tu coche está hecho añicos y tú puedes haberte roto algo.
Después de tanto insistir, decidí que lo mejor era ir al hospital. Solo serían unos analices y podría marcharme.
-Bueno, ______, tienes razón. No ha pasado nada, aparte de los desperfectos de tu coche. Puedes marcharte cuando quieras, ten, esta es la dirección del taller donde debes recoger tu vehículo.
-Gracias.
Me levanté de la camilla y salí. Tenía que llamar a alguien.
-Perdone, ¿podría dejarme un teléfono? –pregunté a la chica de recepción.
-Claro. –me dijo muy amable y estiró el cable del teléfono de su escritorio.
Vía telefónica
-¿Diga?
-Harry, soy yo.
-¿______?
-Sí, ven a buscarme, estoy en el hospital.
-¿En el hospital? ¿qué…
Antes de que siguiera hablando colgué y le pasé el teléfono a la chica. Esperé solo unos minutos antes de ver a Harry llegar en su coche con cara preocupada. Corrí hacia el coche y me subí.
-¿Qué ha pasado?
-He tenido un accidente, pero estoy bien.
-¿Un accidente? ¿Por qué? ¿Estás bien?
-Sí, estoy bien, tranquilo. No te preocupes por mí. ¿Podemos ir a tu casa? Le he roto el coche a mi padre y no tengo ganas de discutir ahora.
-Sí, pero por lo menos avísale a tu hermana.
-Claro, pero… ¡vamos, acelera, acelera! –Harry hizo caso omiso a mi orden.
-¿Qué ocurre, ______? Me tienes preocupado.
Sujeté mi cabeza con las dos manos intentando librarme de esos recuerdos repentinos.
Flashback
-Hace mucho tiempo que no te veía, ______.


-Austin, no sé en qué te has convertido, pero déjame en paz.
-Oh, claro que lo sabes. Todo esto ha sido culpa tuya. Todavía estas a tiempo de arreglar las cosas, y yo sé como… -esta vez cogió mi brazo con mucha fuerza y fui incapaz de soltarme.
-¿¡Qué haces!? ¡Suéltame, imbécil!

-No. ¿Sabes por qué me he convertido en un maldito drogata? Por tu culpa.
-¡No! no ha sido culpa mía. Suéltame, no quieres hacer esto.
-¿A quién pretendes engañar? Claro que quiero, siempre quise tenerte entre mis brazos.
-Pero no de esta manera, Austin, ¡recapacita!

-¡No, no, no, no! ¡Es suficiente!
-¿Qué ocurre? Dime que ocurre, por favor. –suplicó Harry.
-¡Viene por mí, Harry! –lloré. -¡Viene a buscarme, acelera!
-¿Quién? ¿¡Quién viene por ti!?
-¡AUSTIN! 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 18, 2ª T. Play, primera parte.





El mismo día que salí del hospital decidí ir al cementerio a ver a Marta. No fui sola, claro que no entendí por qué Harry se empeñó en acompañarme. Él estaba distinto conmigo, parecía enfadado por algo que yo hubiera hecho, aunque lo negara.
-¿Dije algo malo?
-¿Uhm? –preguntó confuso.
-Estás enfadado, lo sé. ¿Por qué?
-______, no es tu culpa, si estoy molesto no quiero que te eches la culpa.
-Pero entonces dímelo. –insistí.
-No puedo.
-¿¡Por qué!?
-¡Porque no quiero ser yo el que te diga lo que te hizo ese…ese tío! ¡No quiero darte pistas para que así lo recuerdes y decidas alejarte de Londres por tu seguridad! Quiero protegerte…
Me quedé estupefacta. Harry frenó en seco su coche.
-¿Protegerme de qué?
-¡De Austin!
-¿Qué hizo Austin? –pregunté, esta vez con inseguridad. Él dudo por unos segundos.
-Nada, olvídalo…
Ahora yo estaba enfadada.
-¿Cómo pretendes que lo olvide? ¡Me acabas de decir que Austin me hizo algo por lo que pasé tres días en el hospital y ni siquiera recuerdo nada! ¿Crees que puede quedarme así, como si nada? Harold Edward Styles, cuéntamelo YA.
-No.
-Muy bien. Entonces yo lo averiguaré y cuando sea así tomaré venganza por mi cuenta.
-No harás nada de lo que te puedas arrepentir.
-Oh, sí que lo haré. Cuando averigüe eso TAN grave que me hizo Austin, lo mataré. Te lo juro.
-No deberías tomarte esto a broma.
-No bromeo.
-De acuerdo, hemos llegado y Marta de espera. ¿Nos bajamos o qué?

Apreté el botón dos veces y la puerta se abrió dejando ver a un sonriente Louis con su novia, Eleanor Calder.
-¡Hola! –saludamos Harry y yo. Él estaba detrás de mí.
-¿Cómo va eso, pequeña zanahoria?
-Genial. Iré al grano, ¿podemos pasar?
-Claro- Louis se apartó dejándonos pasar a su dulce hogar y nos invitó a sentarnos.
-Verás, Louis, necesito que me ayudes. Tú, aparte de Harry, eres el único que sabe lo que pasó. Escupe. –Louis se veía pensativo, como intentando descifrar un mensaje. –Harry, como no dejes de hacerle señas a Louis para que no diga nada te echaré de aquí.
-Lo siento, ______, pero el médico nos ordenó que no dijéramos nada o podrías alterarte y perder la memoria para siempre. Hazme caso, esto es temporal.
-Pero necesito saber qué es lo que me hizo Austin para así poder matarlo. 
-Yo no puedo ayudarte… perdóname.
Harry y Louis se fueron a la cocina para preparar algo, dejándonos a Eleanor y a mí solas. Un poco incómodo.
-Uhm… ______, sé que no nos conocemos muy bien, quizás no hemos tenido la oportunidad, pero creo que yo sí puedo ayudarte. –la cara se me iluminó.
-¿En serio? ¿Cómo? –Ella se levantó un momento y buscó algo en una de las estanterías, era un CD. Me lo entregó.
-Con esto. Escúchame bien, nadie puede enterarse de que te lo di o me quemarán en la hoguera, ¿de acuerdo?
-Por supuesto, soy una tumba. –sonrió. –en serio, no sabes cuánto te lo agradezco.
Guardé el CD en mi bolso, asegurándome de que nadie supiera que lo tenía y me levanté.
-¿Te vas?
-Sí, necesito mirar esto cuanto antes.
-Vale, ten cuidado…

Salí lo más rápido que pude de la casa de Louis, no quería que Harry me siguiera y arruinara mi plan vengativo. Estaba tan sumergida en mis pensamientos que, sin querer, me choqué con una persona, cayendo los dos al suelo.
-Vaya… dichosos los ojos. –esa voz tan reconocible, Austin. Me miró con malicia, hizo que se me erizara la piel. Me levanté como pude, alejándome de él. – ¿No vas a saludarme, ______?
-¿Qué me hiciste? ¿Por qué Harry te odia tanto y yo no recuerdo nada?
-Oh, sí, sobre eso, Harry me ha contado que no recuerdas lo que pasó la otra noche y, ¿quieres que te cuente lo que me ha hecho? me ha dado mi merecido. Pero no puedes negar que nos divertimos.
-Cuando descubra lo que pasó, te juro que te mataré con mis propias manos y no me importa ir a la cárcel ¿me has entendido?
-Así que lo que quieres es saber lo que hicimos, ¿para qué? Uhm, supongo que a las mujeres les encanta recordar esas cosas… -levanté la mano para darle una merecida bofetada, pero me detuvo.
-Hijo de p…
-Eh, -dijo serio, -contrólate, porque no sabes lo que soy capaz de hacer. Y ten cuidado, no te conviene estar sola otra vez. –me soltó el brazo casi empujándome y se largó riendo.
No sé que fue, pero algo me detuvo para no abalanzarme hacia él y golpearlo hasta cansarme. Aunque una cosa era cierta, en cuanto viera el vídeo y tuviera pruebas suficientes, nada me detendría a hacerlo.
Llegué a casa. Mi padre observaba atento un partido de fútbol. Mientras tanto, mi madre preparaba una deliciosa cena de su libro de recetas. Ahora tenía un canal de cocina. Diana, por su parte, hablaba animadamente por teléfono, pero en cuanto me vio colgó.
-Hablaba con Louis, Harry estaba preocupado. ¿Cómo se te ha ocurrido salir así de…?
-No me importa. –contesté cortante. –Estoy bien ¿vale? No necesito un guardaespaldas.
Subí a mi habitación y encendí el DVD. Necesitaba saber que era lo que estaba pasando. Diana entró sin decir nada. Se quedó pasmada en el marco de la puerta mientras yo colocaba el CD en su lugar. Play.

 .............................................................................................................................................................................................................................................................

Me parece que voy a tener que pedir comentarios de esa forma para que me comentéis! aquí tenéis la primera parte del capítulo 18. Es improvisada, porque no estaba segura de que me hiciérais caso. Mañana no puedo seguirla, tengo un exámen muy importante, pero el viernes sí, así que estad atentas. Ah, por si acaso, solo subiré si veo 5 comentarios mínimo (y no vale que sea la misma persona, jajajaja 2x1 no :P)
Ok, ya, ahora sí, espero que os esté gustando. Antes creo que no se publicó una cosa que quería decir, me salieron un montón de letras extrañas, así que lo diré ahora. Chicas, quedan pocos capítulos de novela, lo sé, lo sé, yo tampoco quiero que se acabe, pero esta vez si será. No creo que tenga inspiración para otra temporada. Ya escribí el epílogo xD pero no os preocupéis, mi cabeza está ideando nuevas ideas para otras novelas de los chicos y, por si no os acordáis, tengo otra a la que no le he dedicado mucho tiempo, pero sigue en pie :) así que espero que no me abandonéis cuando esta se termine. 
Ahora sí me voy, besitos <3 p="">

Chicas, lo prometido es deuda. Me fiaré de que los comentarios son de diferentes personas, aunque tengo mis dudillas... pero, como decía, el viernes subo capítulo largo :)


domingo, 28 de abril de 2013

...

Quiero ver mínimo 2 comentarios más en los dos capítulos anteriores para subir el siguiente.

domingo, 21 de abril de 2013

Capítulo 17, 2ª T. Don't remember





Narra Harry
-¡Ahora ni si quiera sale el contestador! ¿¡Dónde demonios estará!? –grité.
-Ya he llamado a la policía –dijo Diana apareciendo por la puerta.
-¿Y bien? –preguntó su padre.
-Dicen que no pueden iniciar una búsqueda hasta que no hayan pasado 48 horas de desaparición.
-¡Mierda! –volví a gritar. –Malditos inútiles, nunca están cuando los necesitas.
-Por favor, Harry. –Me llamó la atención su madre, -poniéndote así no solucionaremos nada.
-Es que siento que ha sido mi culpa, no debí dejarla ir sola.
-Harry, amigo, todos sabemos que ella quiso irse. No te hubiera dejado que la acompañaras, no fue culpa tuya.
-Gracias, Lou, pero sigo sin sentirme bien. Creo que deberíamos ir a buscarla.
-Estoy de acuerdo. –me apoyó Diana.
-Lo siento, Diana, es muy tarde.
-Pero Jack, es tu hija y mi hermana. ¿Sabes lo que le podrían estar haciendo ahora? –al parecer, Jack se lo pensó antes de darnos el visto bueno.
-Muy bien, Diana, tú vendrás conmigo en mi coche. Harry, tú y Louis iréis en el tuyo y Laura, cariño, quédate en casa por si acaso llega.
-De acuerdo.
-La encontraremos. –dijo Louis antes de salir en busca de ______.
Narra ______
Abrí los ojos lentamente y con una punzada de dolor en mi rostro. No me acordaba de nada de lo que había pasado. Miré a mí alrededor, estaba en una especie de almacén, tirada en el suelo y con solo unas mantas tapándome. ¿Qué me había hecho ese hijo de puta?
Pude darme cuenta de que delante de mí había un televisor con una nota que decía: dale al play. Tenía miedo. Hice una mueca de dolor al moverme, mi cuerpo estaba entumecido.
-¿Hola? –pregunté. -¿Hay alguien? –nadie contestó.
Me miré en un espejo roto y polvoriento y observé varios golpes en mi cara, me sangraba el labio y tenía un horrible chicón en la frente, pero eso no me preocupó. Quería saber qué era lo que Austin me invitaba a ver en aquel televisor, pero a la vez temía hacerlo. Me acerqué a él y con la mano temblorosa le di al play y me quedé estupefacta.

Narra Harry
Eran las cinco de la mañana y todavía no teníamos noticias de ______. Los chicos ya estaban avisados y nos acompañaron en su búsqueda. No sé por qué, pero intuía que algo de lo que estaba pasando tenía que ver con ese amigo suyo, Austin.
-¿En qué piensas? –me preguntó Louis.
-Creo, y no me preguntes por qué, pero me huele que Austin tiene que ver con esto.
-¿Por qué dices eso?
-No lo sé, no lo sé. No tengo tiempo para pensar.
En ese momento sonó mi móvil.
-¡Rápido, contesta! –me apresuré a decirle a Lou.
-Es un número desconocido. –dijo. -¿Diga? Sí, soy Louis. ¿¡Qué!? ¿¡Dónde estás!?... –Frené en seco, sabía de quien se trataba perfectamente. -Vale, espera, no cuelgues, estamos a las afueras… tranquilízate por favor, te encontraremos…Espera un momento, ¿Vale? ¡Ni se te ocurra colgar! –Louis me miró asustado. –Es ella…

Narra ______
Me dolían los ojos de tanto llorar. No me podía creer la clase de monstro que era Austin y lo que me había hecho. ¡No lo podía creer!
Apagué el televisor con odio y me tiré en el suelo. Me sentía sucia, estaba sucia y ni siquiera me acordaba de nada. Me habían violado, dios.
Había algo duro entre las sábanas, rebusqué bien y era un teléfono móvil. A pesar de lo mal que me sentía en aquel momento, algo se iluminó en mí.
-¿Diga? –contestó el que supuse que era Louis.
-Louis –musité
-Sí, soy Louis.
-Estoy aquí. –conseguí decir antes de echarme a llorar. –Louis, ayúdame.
-¿¡Qué!? ¿¡Dónde estás!?
-¡No lo sé, no lo sé! –sollocé. –es un almacén, creo que está a las afueras de la ciudad.
-Vale, espera no cuelgues, estamos a las afueras.
-Louis, ayúdame, por favor.
-Tranquilízate, por favor, te encontraremos… Espera un momento, ¿vale? ¡Ni se te ocurra colgar!

Narra Harry
-Dice que está en un almacén.
-¿Un almacén? ¡Conozco un almacén a las afueras! Está muy cerca de mi cabaña.
-¿En serio? Pues vamos, no perdamos más el tiempo. Llamaré a Jack. Escúchame, ______, vamos para allá. –dijo volviendo al teléfono.
Narra ______
Me recosté en el suelo sujetando mis piernas, como en postura fetal. Hacía frío en aquel lugar y el ambiente no ayudaba nada. No podía quitar aquellas imágenes de mi cabeza, quedaría traumada por el resto de mi vida. Pero lo peor era que yo misma me daba asco, ¿Cómo pude dejar que esto me sucediera? No pasó mucho tiempo hasta que pude oír voces y pasos, aunque no me incorporé. No tenía fuerzas para hacerlo. La puerta se abrió.
-¡______! ¡______! –Harry se abalanzó hacia mí, pero yo seguía sin responder. Sentía que en aquel momento todo se volvería negro… y así fue.
Me desperté por segunda vez en el día, o eso creía yo, en un cubículo de paredes blancas y con un olor muy familiar.
-Por fin has despertado, bella durmiente. –dijo una enfermera.
-¿Qué ha pasado? Me duele la cabeza.
-Anda, no hagas esfuerzos, estás muy débil. Tienes que descansar para recuperarte del todo.
-¿Cuánto tiempo llevo aquí?
-Tres días, cariño.
-¿¡Tres días!? ¿Y mi madre? ¿Y Harry? –la cabeza me iba a estallar.
-Tranquila, todos están fuera esperándote. Ahora mismo los llamaré, pero debes descansar. –la enfermera salió un momento de la habitación para volver a entrar con una tropa de gente.
-¡______! Has despertado, ¿Cómo estás, hija? ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre? ¿Cómo te sientes? ¿Estás mareada?
-Mamá, mamá, por favor. Estoy bien, solo quiero saber qué es lo que estoy haciendo en este hospital. Por qué llevo tres días durmiendo y qué ha pasado después de mi paseo.
-¿No recuerdas nada? –preguntó Harry alarmado.
-¿Recordar qué?
-Hija, tenemos que darte una noticia. –dijo mi madre con pesadez.
-Mamá, me estás asustando. ¿Qué pasa?
-Marta… ha fallecido, mientras tú estabas inconsciente.
-¿¡Qué!? No puede ser, ¡no puede ser! –grité con las lágrimas inundándome los ojos.
-Cariño, tranquilízate, por favor. –intervino la enfermera. –Llamaré al médico. –dijo saliendo por la puerta.
-¿Cómo pudo haber muerto? Yo le dije que no lo haría, que debía ser fuerte. –me tapé el rostro con las dos manos. –Lo peor de todo es que no recuerdo nada de lo que pasó. –en ese instante entró un doctor acompañado por la enfermera.
-Señora, -dijo refiriéndose a mi madre, -no era conveniente que le diéramos esa clase de noticias a su hija.
-Lo siento. Pensé qué… sería lo más conveniente.
-¿Por qué no recuerdo nada? –pregunté calmándome.
-Es posible que la impresión que tuviste se haya presentado posteriormente con pérdidas de memoria temporales. Te haremos unos exámenes y después te diré el diagnóstico.
-¿Impresión? ¿Qué impresión?
-No es bueno que te lo digamos, debes recordarlo por ti misma o podrías sufrir alteraciones más graves.
-Pero…
-Nada de peros, debes descansar y te recuperarás más pronto. Volveré en un rato a hacerte unas pruebas.
- De acuerdo.
-Y por favor, ninguno de los presentes le comente nada de lo que ocurrió. –los chicos y mi madre asintieron.
-¿Fue muy grave?
-Lo siento, cariño. No puedo seguir aquí sin decirte nada, mejor me voy. Estaré fuera. –asentí.
-Harry… -lo miré suplicante, él había permanecido en silencio todo el rato. –dime que no fue tan grave.
-Estás en un hospital y el hijo de puta que… debería estar muerto, también. ¿Te parece que es grave?
-¿Por qué me hablas así?
-No lo sé, lo siento. Yo… te lo contaría todo pero no puedo. Me voy, lo siento… -se fue, me abandonó como mi madre y yo no recordaba nada. ¿Podía haber algo mejor en el mundo?

...............................................................................................................................................................................................................................................................

Ems, ¿faltará decir que quiero ver comentarios? no creo, pero por si acaso QUIERO VER COMENTARIOS en esta y en la otra entrada. Valerie, esto no va por ti jajaja tú siempre me comentas :)

sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 16, 2ª T. Danger



-Me alegro de que hayas venido. –su peluca de color castaño ahora era sustituida por un pañuelo.
-Es lo menos que podía hacer. ¿Cómo te encuentras?
-Mal,  siempre estoy mal. No sé por qué lo preguntas. –tragué saliva. Deseaba gritarle que olvidara esa actitud, pero no podía. Ella tenía todo el derecho de quejarse, como mínimo.
-Lo sé. ¿Has tomado ya los medicamentos?
-No eres mi madre.
-No tengo que ser tu madre para preocuparme por ti. ¿Lo has hecho?
-Sí.
-Bien. ¿Te apetece que hagamos algo? Tal vez ir a dar un paseo, leer un poco, ¿quieres?
-No.
-¿Entonces donde están tus ganas de verme?
-Me muero, ______. Quería contarte como me siento, no leer ni que finjas preocuparte por mí.
-Pero…
-No. Déjame terminar. Recuerdo que cuando nos conocimos yo era una chica fuerte, imparable… y poco a poco me he convertido en esto que ves. Un día todos os despertaréis y yo ya no estaré aquí. Pero cuando eso pase no quiero que lloréis, no quiero que paséis noches en vela en un hospital de mala muerte. No quiero que miréis mi cuerpo cadavérico con pena. El dolor se pasa con el tiempo, pero un recuerdo perdura por el resto de nuestra vida y yo no quiero que me recordéis como “la chica que murió de cáncer”, “la chica que pasó sus últimos meses amargada”, no. Y yo no me quiero llevar un recuerdo triste de vosotros, porque a pesar de todas nuestras diferencias, todas las peleas, sobretodo nuestras peleas, ______, os habéis comportado como mi familia y cuando muera quiero ver a mi familia sonreír, como mínimo, porque yo también estaré sonriendo. ¿Lo has entendido?
-Sí…
-Bien. Ahora vete a casa, me ha alegrado contarte esto. Mañana a primera hora estaré en una cama del hospital, con un montón de agujas clavadas en los brazos y con una vía respiratoria que me impedirá estar cómoda. Me gustaría que mis amigos estuvieseis ahí en ese momento. Las despedidas son horribles, las odio, pero todo será más fácil con vosotros allí.
-Tú no vas a morir mañana, no digas eso.
-Nunca se sabe… prefiero estar preparada.
-Marta… no…
-Adiós, cuídate.

-Ya sabéis, chicos y Diana. Marta no quiere ver caras tristes así que sonreíd ¡vamos!
-¿Cómo vamos a sonreír? ¡Está muriendo!
-¡Sssh! Te puede oír, Diana. Como no sonrías te echaré a patadas.
-Vale, vale, no hace falta usar la agresividad.
-Bien. A la de tres, una, dos y ¡tres!
-(todos) ¡Sorpresa!,
-Auch, tenga un poco más de cuidado, amigo. Oh, hola chicos.
-¿Qué te pasa?
-Al parecer, los enfermeros novatos no tienen ni idea de cómo poner una vía.
-Será mejor que me vaya. –anunció el hombre.
-Diviértete hiriendo a otras personas.
-Oye, no seas así, pobre.
-solo me divierto un poco antes de morir.
-Que no vas a morir hoy.
-¿Vosotros no habláis o qué?
-Chicos. –susurré. –no os comportéis así, lo último que necesita es silencio.
-Marta, ¿Cómo va todo? –preguntó Zayn.
-Pues aquí, no hay mucho que contar. A la vieja de la habitación cuatro la han atado y al niño de la seis le acaban de traer su ración de puré. Es lo único que sabe bien.
-Interesante, estoy planteándome lo de vivir aquí en el hospital. –dijo Niall, quien apareció de repente con una bandeja de comida en las manos.
-Qué asco, Niall. No te comas eso, he oído que lo hacen con las sobras de los restaurantes que están en los barrios bajos.
-Me da igual en que barrio se haya hecho esto, está delicioso. –todos reímos.
-¿Quieres ver la tele? –pregunté.
-No, no hay nada bueno y encima cobran. ¿Me hacéis un favor?
-Claro, ¿qué?
-¿Puedes subir un poco esa persiana? Aquí no hay nada de luz natural y me agobio.
Me acerqué a la ventana y subí la persiana hasta que el sol alumbró lo suficiente el pequeño cubículo
-Gracias. No me sentiría obligada a hacer esto si hubierais venido un poco más temprano, pero estoy cansada y no me gusta dormir con siete pares de ojos mirándome. Iros.
-Vale, descansa. –dijimos todos a coro antes de marcharnos.
Cuando salimos del hospital ya se estaba haciendo muy tarde, pero aún así tenía ganas de dar un paseo.
-Creo que iré a caminar un rato. –anuncié a los chicos.
-No será buena idea que te vayas sola, ______.
-Harry, sé cuidarme yo solita.
-Pero…
-Harry, déjala. –intervino Niall.
-De acuerdo, pero cuando llegues a casa llámame, ¿vale?
-Vale. –sonreí a medias y me acerqué para darle un corto beso. –No te preocupes por mí.
-Si no lo hiciera, no estaríamos juntos. –susurró. Le miré por última vez y me marché.
Esa noche no hacía frío, las calles estaban tranquilas, no había mucha gente. Me quedé mirando un precioso vestido en un escaparate. Era un vestido de novia, sería perfecto ver a mi madre con él. Aunque yo no me imaginaba a mi madre casándose, era extraño. Justo cuando pensaba emprender mi camino, una observé un rostro muy conocido. Me estaba mirando a la vez que sonreía.
-Hace mucho tiempo que no te veía, ______.
- Lo mismo digo.
-¿Sabes? Ya me estoy recuperando, aunque me han prohibido conducir. –Sacó una especie de cigarrillo y lo encendió. Olía realmente desagradable. –Todo hubiera ido mejor si te hubieses quedado conmigo. –Tragué en seco.
-Austin, ¿estás drogado?
-¿Te sorprendes, cariño?
-No me llames así. –comencé a caminar a paso rápido por el parque mientras él me seguía. Estaba vacío. Mierda, no saldría de esta.
-Por favor, espera. Solo me gustaría hablar contigo. Y quizás… otra cosa. –dijo agarrándome en brazo. Me solté bruscamente.
-Austin, no sé en qué te has convertido, pero déjame en paz.
-Oh, claro que lo sabes. Todo esto ha sido culpa tuya. Todavía estas a tiempo de arreglar las cosas, y yo sé como… -esta vez cogió mi brazo con mucha fuerza y fui incapaz de soltarme.
-¿¡Qué haces!? ¡Suéltame, imbécil!
-Puedes gritar todo lo que quieras, a estas horas dudo que alguien venga a rescatarte. –llegamos a un aparcamiento y sacó las llaves del que parecía ser su coche. Abrió la puerta de atrás y me empujó.
-¿Qué coño haces? ¿A dónde me llevas?
-Cállate y entra. –maldita sea, ¿por qué mi estúpido yo no le habría hecho caso a Harry? –Te aseguro que tú y yo nos lo vamos a pasar muy bien.

Narra Harry
De nuevo sonaba el maldito contestador. ¿Qué le habrá pasado a ______?
-Tranquilízate, hermano. Seguro estará bien.
-No puedo tranquilizarme, Louis. Son las dos de la mañana. Se supone que ya debería estar en su casa y aún no me ha llamado.
-Se le habrá olvidado.
-No lo creo, voy a buscarla.
-Harry, son las dos de la mañana. No puedes aparecerte así en su casa. Créeme que si Diana estuviera preocupada al primero que llamaría es a ti, y todavía no lo ha hecho. –de repente sonó un teléfono, el de Louis,  quien al ver el nombre en la pantalla me miró preocupado.
-¿Qué?
-Creo que es hora de preocuparnos.
Tomé las llaves de mi coche y nos dirigimos a su casa tan rápido como pudimos.

Narra ______
-Por favor, Austin, suéltame. –supliqué con lágrimas en los ojos.
-No. ¿Sabes por qué me he convertido en un maldito drogata? Por tu culpa.
-¡No! no ha sido culpa mía. Suéltame, no quieres hacer esto.
-¿A quién pretendes engañar? Claro que quiero, siempre quise tenerte entre mis brazos.
-Pero no de esta manera, Austin, ¡recapacita!
-Por supuesto que de esta manera no, pero no me dejas otra opción. –Aparcó el coche en lo que parecía un bosque. Abrió la puerta y salió para entrar en la parte de atrás conmigo.
Mi móvil no paraba de sonar, estaba segura que Harry se subía por las paredes en ese instante.
-Dame eso, maldita sea. –No se lo di. Me lo arrancó de las manos y lo tiró al suelo haciéndolo añicos. Ahora sí que estaba perdida.


............................................................................................................................................................................................................................................................

Daniela is back babies!! siii he vuelto con mi querido PC :D ya era hora jaja muchas gracias por vuestros comentarios, me han sacado muchas sonrisas <3 a="" cap="" cuantos="" de="" deciros="" despu="" est="" este="" exactamente="" hasta="" m="" me="" muchos="" n="" nbsp="" no="" os="" p="" pero="" pienso="" pongo="" porque="" que="" quedar="" quer="" s.="" s="" se="" ser="" sincera:="" terminando="" tristona="" tulo="" yo="">

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa en serio no puedo voy a llorar

Vale, ok, no será así jajajja pero es que sufroooooo
Bueno, en serio. Veré si mñana puedo subir y entre semana también :)
Espero que os haya gustado el cap, más que a mí!
y quiero ver comentarios ok?
besososososos de Daniela
os amooooooooooooooo



miércoles, 10 de abril de 2013

Mil "lo sientos" no son suficientes.

Por favor, ¡no me peguéis! y si lo hacéis, porque tenéis todo el derecho, que no sea en la cara...
Sé que nada de lo que haga será suficiente para que me perdonéis y me abandonéis en la miseria, aunque me lo merezca. Tenéis toda la razón de hacerlo porque fui una irresponsable, aunque si me permitís, os contaré detalladamente lo que me pasó y después el ring de boxeo estará abierto, ¿vale?
Era lunes por la tarde, me disponía a subir el tercer capítulo de la maratón  Pero como me suele pasar, mi ordenador (PC) se durmió, murió, se desmayó, vamos que no prendía. -¡suerte que tengo un PenDrive en donde guardo todos mis capítulos por si acaso! -dije. Y como mi padre, mi preciado padre al que tanto quiero es técnico informático y según él: "El Internet es una herramienta necesaria para los jóvenes de hoy en día, no solo para las redes sociales sino también para los estudios, ¡Ay de mí si yo hubiera tenido Internet cuando estudiaba! Si ya era bueno y sacaba dieces (nota máxima) yendo a la biblioteca todos los días, hubiera sido mejor aún si hubiese poseído esta preciada herramienta!"
Y por eso es que en mi casa tengo tres ordenadores, sin contar otros medios de alta tecnología. A lo que voy es que ¡no me podía quejar! Bueno, sí. El ordenador que yo uso normalmente murió (está en proceso de reanimación). El ordenador, llamémoslo "principal", es el que usa mi querido padre para trabajar y está dotado de herramientas que desconozco. A mi me ponéis el windows XP o me siento tan perdida como un pulpo en un garaje  Y el último ordenador, es un notebook, de estos portátiles pequeñitos. Bueno, este último es de mi madre y estuvo en desuso mucho tiempo. Ese punto es clave, recordadlo. El caso es que yo no sabía por qué nadie lo usaba y aproveché la oportunidad para cogerlo y subir el capítulo. Subí a mi habitación y enchufé el ordenador al cable porque le faltaba batería. También conecté el PenDrive. En un momento de debilidad, me fui a la cocina a buscar algo para picar (no sabéis el atracón que me di) y tardé como media hora. Y de repente huelo como a quemado, HUELO A QUEMADO y subo corriendo a mi habitación supongo que por instinto, cuando veo el cable echando humo, HUMO. Y entonces fue cuando descubrí por qué el ordenador estaba en desuso. Digamos que nadie salió herido porque yo era la única que estaba en la casa en ese momento. Yo tampoco acabé mal.
En mi cama hay una enorme mancha negra, el PenDrive terminó frito y el ordenador continuará mucho tiempo en desuso, creo que está por algún vertedero del mundo...
Desde que pasó eso solo queda un ordenador en la casa donde puedo escribir, pero mi padre está muy ocupado y lo necesita, y otros ordenadores no tengo. Podría ir a la biblioteca, pero está, hablando claro, en el quinto coño de mi pueblo y tendría que ir a pata. No, gracias. Os preguntaréis como estoy escribiendo esto, en este momento me encuentro en casa de una amiga. Le supliqué que me dejara meterme en Blogger para dar señales de vida y explicaros que en realidad no fue una irresponsabilidad mía. Me da muchísima rabia porque ya tenía los capítulos escritos, incluso de la otra novela y planeaba daros una sorpresa, pero no pudo ser.
Chicas, me siento como una mierda. Tengo miedo que después de esto me odiéis y no queráis saber nada más de mi novela. Aunque estoy haciendo todo lo posible por escribir cuando el ordenador esté libre y subiros los capítulos rápido. Sé que nada de lo que planeé salió como esperaba, y lo siento, lo siento muchísimo. No sé cuantas veces tendré que repetirlo.
Creo que la semana que viene me devuelven mi ordenador, escribiré los capítulos y los subiré. No tengo fecha exacta pero será la semana que viene.
Era eso, en verdad necesitaba escribiros.
Un beso enorme, os quiero <3 p="">