Music

Opinión sobre la novela

domingo, 28 de abril de 2013

...

Quiero ver mínimo 2 comentarios más en los dos capítulos anteriores para subir el siguiente.

domingo, 21 de abril de 2013

Capítulo 17, 2ª T. Don't remember





Narra Harry
-¡Ahora ni si quiera sale el contestador! ¿¡Dónde demonios estará!? –grité.
-Ya he llamado a la policía –dijo Diana apareciendo por la puerta.
-¿Y bien? –preguntó su padre.
-Dicen que no pueden iniciar una búsqueda hasta que no hayan pasado 48 horas de desaparición.
-¡Mierda! –volví a gritar. –Malditos inútiles, nunca están cuando los necesitas.
-Por favor, Harry. –Me llamó la atención su madre, -poniéndote así no solucionaremos nada.
-Es que siento que ha sido mi culpa, no debí dejarla ir sola.
-Harry, amigo, todos sabemos que ella quiso irse. No te hubiera dejado que la acompañaras, no fue culpa tuya.
-Gracias, Lou, pero sigo sin sentirme bien. Creo que deberíamos ir a buscarla.
-Estoy de acuerdo. –me apoyó Diana.
-Lo siento, Diana, es muy tarde.
-Pero Jack, es tu hija y mi hermana. ¿Sabes lo que le podrían estar haciendo ahora? –al parecer, Jack se lo pensó antes de darnos el visto bueno.
-Muy bien, Diana, tú vendrás conmigo en mi coche. Harry, tú y Louis iréis en el tuyo y Laura, cariño, quédate en casa por si acaso llega.
-De acuerdo.
-La encontraremos. –dijo Louis antes de salir en busca de ______.
Narra ______
Abrí los ojos lentamente y con una punzada de dolor en mi rostro. No me acordaba de nada de lo que había pasado. Miré a mí alrededor, estaba en una especie de almacén, tirada en el suelo y con solo unas mantas tapándome. ¿Qué me había hecho ese hijo de puta?
Pude darme cuenta de que delante de mí había un televisor con una nota que decía: dale al play. Tenía miedo. Hice una mueca de dolor al moverme, mi cuerpo estaba entumecido.
-¿Hola? –pregunté. -¿Hay alguien? –nadie contestó.
Me miré en un espejo roto y polvoriento y observé varios golpes en mi cara, me sangraba el labio y tenía un horrible chicón en la frente, pero eso no me preocupó. Quería saber qué era lo que Austin me invitaba a ver en aquel televisor, pero a la vez temía hacerlo. Me acerqué a él y con la mano temblorosa le di al play y me quedé estupefacta.

Narra Harry
Eran las cinco de la mañana y todavía no teníamos noticias de ______. Los chicos ya estaban avisados y nos acompañaron en su búsqueda. No sé por qué, pero intuía que algo de lo que estaba pasando tenía que ver con ese amigo suyo, Austin.
-¿En qué piensas? –me preguntó Louis.
-Creo, y no me preguntes por qué, pero me huele que Austin tiene que ver con esto.
-¿Por qué dices eso?
-No lo sé, no lo sé. No tengo tiempo para pensar.
En ese momento sonó mi móvil.
-¡Rápido, contesta! –me apresuré a decirle a Lou.
-Es un número desconocido. –dijo. -¿Diga? Sí, soy Louis. ¿¡Qué!? ¿¡Dónde estás!?... –Frené en seco, sabía de quien se trataba perfectamente. -Vale, espera, no cuelgues, estamos a las afueras… tranquilízate por favor, te encontraremos…Espera un momento, ¿Vale? ¡Ni se te ocurra colgar! –Louis me miró asustado. –Es ella…

Narra ______
Me dolían los ojos de tanto llorar. No me podía creer la clase de monstro que era Austin y lo que me había hecho. ¡No lo podía creer!
Apagué el televisor con odio y me tiré en el suelo. Me sentía sucia, estaba sucia y ni siquiera me acordaba de nada. Me habían violado, dios.
Había algo duro entre las sábanas, rebusqué bien y era un teléfono móvil. A pesar de lo mal que me sentía en aquel momento, algo se iluminó en mí.
-¿Diga? –contestó el que supuse que era Louis.
-Louis –musité
-Sí, soy Louis.
-Estoy aquí. –conseguí decir antes de echarme a llorar. –Louis, ayúdame.
-¿¡Qué!? ¿¡Dónde estás!?
-¡No lo sé, no lo sé! –sollocé. –es un almacén, creo que está a las afueras de la ciudad.
-Vale, espera no cuelgues, estamos a las afueras.
-Louis, ayúdame, por favor.
-Tranquilízate, por favor, te encontraremos… Espera un momento, ¿vale? ¡Ni se te ocurra colgar!

Narra Harry
-Dice que está en un almacén.
-¿Un almacén? ¡Conozco un almacén a las afueras! Está muy cerca de mi cabaña.
-¿En serio? Pues vamos, no perdamos más el tiempo. Llamaré a Jack. Escúchame, ______, vamos para allá. –dijo volviendo al teléfono.
Narra ______
Me recosté en el suelo sujetando mis piernas, como en postura fetal. Hacía frío en aquel lugar y el ambiente no ayudaba nada. No podía quitar aquellas imágenes de mi cabeza, quedaría traumada por el resto de mi vida. Pero lo peor era que yo misma me daba asco, ¿Cómo pude dejar que esto me sucediera? No pasó mucho tiempo hasta que pude oír voces y pasos, aunque no me incorporé. No tenía fuerzas para hacerlo. La puerta se abrió.
-¡______! ¡______! –Harry se abalanzó hacia mí, pero yo seguía sin responder. Sentía que en aquel momento todo se volvería negro… y así fue.
Me desperté por segunda vez en el día, o eso creía yo, en un cubículo de paredes blancas y con un olor muy familiar.
-Por fin has despertado, bella durmiente. –dijo una enfermera.
-¿Qué ha pasado? Me duele la cabeza.
-Anda, no hagas esfuerzos, estás muy débil. Tienes que descansar para recuperarte del todo.
-¿Cuánto tiempo llevo aquí?
-Tres días, cariño.
-¿¡Tres días!? ¿Y mi madre? ¿Y Harry? –la cabeza me iba a estallar.
-Tranquila, todos están fuera esperándote. Ahora mismo los llamaré, pero debes descansar. –la enfermera salió un momento de la habitación para volver a entrar con una tropa de gente.
-¡______! Has despertado, ¿Cómo estás, hija? ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre? ¿Cómo te sientes? ¿Estás mareada?
-Mamá, mamá, por favor. Estoy bien, solo quiero saber qué es lo que estoy haciendo en este hospital. Por qué llevo tres días durmiendo y qué ha pasado después de mi paseo.
-¿No recuerdas nada? –preguntó Harry alarmado.
-¿Recordar qué?
-Hija, tenemos que darte una noticia. –dijo mi madre con pesadez.
-Mamá, me estás asustando. ¿Qué pasa?
-Marta… ha fallecido, mientras tú estabas inconsciente.
-¿¡Qué!? No puede ser, ¡no puede ser! –grité con las lágrimas inundándome los ojos.
-Cariño, tranquilízate, por favor. –intervino la enfermera. –Llamaré al médico. –dijo saliendo por la puerta.
-¿Cómo pudo haber muerto? Yo le dije que no lo haría, que debía ser fuerte. –me tapé el rostro con las dos manos. –Lo peor de todo es que no recuerdo nada de lo que pasó. –en ese instante entró un doctor acompañado por la enfermera.
-Señora, -dijo refiriéndose a mi madre, -no era conveniente que le diéramos esa clase de noticias a su hija.
-Lo siento. Pensé qué… sería lo más conveniente.
-¿Por qué no recuerdo nada? –pregunté calmándome.
-Es posible que la impresión que tuviste se haya presentado posteriormente con pérdidas de memoria temporales. Te haremos unos exámenes y después te diré el diagnóstico.
-¿Impresión? ¿Qué impresión?
-No es bueno que te lo digamos, debes recordarlo por ti misma o podrías sufrir alteraciones más graves.
-Pero…
-Nada de peros, debes descansar y te recuperarás más pronto. Volveré en un rato a hacerte unas pruebas.
- De acuerdo.
-Y por favor, ninguno de los presentes le comente nada de lo que ocurrió. –los chicos y mi madre asintieron.
-¿Fue muy grave?
-Lo siento, cariño. No puedo seguir aquí sin decirte nada, mejor me voy. Estaré fuera. –asentí.
-Harry… -lo miré suplicante, él había permanecido en silencio todo el rato. –dime que no fue tan grave.
-Estás en un hospital y el hijo de puta que… debería estar muerto, también. ¿Te parece que es grave?
-¿Por qué me hablas así?
-No lo sé, lo siento. Yo… te lo contaría todo pero no puedo. Me voy, lo siento… -se fue, me abandonó como mi madre y yo no recordaba nada. ¿Podía haber algo mejor en el mundo?

...............................................................................................................................................................................................................................................................

Ems, ¿faltará decir que quiero ver comentarios? no creo, pero por si acaso QUIERO VER COMENTARIOS en esta y en la otra entrada. Valerie, esto no va por ti jajaja tú siempre me comentas :)

sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 16, 2ª T. Danger



-Me alegro de que hayas venido. –su peluca de color castaño ahora era sustituida por un pañuelo.
-Es lo menos que podía hacer. ¿Cómo te encuentras?
-Mal,  siempre estoy mal. No sé por qué lo preguntas. –tragué saliva. Deseaba gritarle que olvidara esa actitud, pero no podía. Ella tenía todo el derecho de quejarse, como mínimo.
-Lo sé. ¿Has tomado ya los medicamentos?
-No eres mi madre.
-No tengo que ser tu madre para preocuparme por ti. ¿Lo has hecho?
-Sí.
-Bien. ¿Te apetece que hagamos algo? Tal vez ir a dar un paseo, leer un poco, ¿quieres?
-No.
-¿Entonces donde están tus ganas de verme?
-Me muero, ______. Quería contarte como me siento, no leer ni que finjas preocuparte por mí.
-Pero…
-No. Déjame terminar. Recuerdo que cuando nos conocimos yo era una chica fuerte, imparable… y poco a poco me he convertido en esto que ves. Un día todos os despertaréis y yo ya no estaré aquí. Pero cuando eso pase no quiero que lloréis, no quiero que paséis noches en vela en un hospital de mala muerte. No quiero que miréis mi cuerpo cadavérico con pena. El dolor se pasa con el tiempo, pero un recuerdo perdura por el resto de nuestra vida y yo no quiero que me recordéis como “la chica que murió de cáncer”, “la chica que pasó sus últimos meses amargada”, no. Y yo no me quiero llevar un recuerdo triste de vosotros, porque a pesar de todas nuestras diferencias, todas las peleas, sobretodo nuestras peleas, ______, os habéis comportado como mi familia y cuando muera quiero ver a mi familia sonreír, como mínimo, porque yo también estaré sonriendo. ¿Lo has entendido?
-Sí…
-Bien. Ahora vete a casa, me ha alegrado contarte esto. Mañana a primera hora estaré en una cama del hospital, con un montón de agujas clavadas en los brazos y con una vía respiratoria que me impedirá estar cómoda. Me gustaría que mis amigos estuvieseis ahí en ese momento. Las despedidas son horribles, las odio, pero todo será más fácil con vosotros allí.
-Tú no vas a morir mañana, no digas eso.
-Nunca se sabe… prefiero estar preparada.
-Marta… no…
-Adiós, cuídate.

-Ya sabéis, chicos y Diana. Marta no quiere ver caras tristes así que sonreíd ¡vamos!
-¿Cómo vamos a sonreír? ¡Está muriendo!
-¡Sssh! Te puede oír, Diana. Como no sonrías te echaré a patadas.
-Vale, vale, no hace falta usar la agresividad.
-Bien. A la de tres, una, dos y ¡tres!
-(todos) ¡Sorpresa!,
-Auch, tenga un poco más de cuidado, amigo. Oh, hola chicos.
-¿Qué te pasa?
-Al parecer, los enfermeros novatos no tienen ni idea de cómo poner una vía.
-Será mejor que me vaya. –anunció el hombre.
-Diviértete hiriendo a otras personas.
-Oye, no seas así, pobre.
-solo me divierto un poco antes de morir.
-Que no vas a morir hoy.
-¿Vosotros no habláis o qué?
-Chicos. –susurré. –no os comportéis así, lo último que necesita es silencio.
-Marta, ¿Cómo va todo? –preguntó Zayn.
-Pues aquí, no hay mucho que contar. A la vieja de la habitación cuatro la han atado y al niño de la seis le acaban de traer su ración de puré. Es lo único que sabe bien.
-Interesante, estoy planteándome lo de vivir aquí en el hospital. –dijo Niall, quien apareció de repente con una bandeja de comida en las manos.
-Qué asco, Niall. No te comas eso, he oído que lo hacen con las sobras de los restaurantes que están en los barrios bajos.
-Me da igual en que barrio se haya hecho esto, está delicioso. –todos reímos.
-¿Quieres ver la tele? –pregunté.
-No, no hay nada bueno y encima cobran. ¿Me hacéis un favor?
-Claro, ¿qué?
-¿Puedes subir un poco esa persiana? Aquí no hay nada de luz natural y me agobio.
Me acerqué a la ventana y subí la persiana hasta que el sol alumbró lo suficiente el pequeño cubículo
-Gracias. No me sentiría obligada a hacer esto si hubierais venido un poco más temprano, pero estoy cansada y no me gusta dormir con siete pares de ojos mirándome. Iros.
-Vale, descansa. –dijimos todos a coro antes de marcharnos.
Cuando salimos del hospital ya se estaba haciendo muy tarde, pero aún así tenía ganas de dar un paseo.
-Creo que iré a caminar un rato. –anuncié a los chicos.
-No será buena idea que te vayas sola, ______.
-Harry, sé cuidarme yo solita.
-Pero…
-Harry, déjala. –intervino Niall.
-De acuerdo, pero cuando llegues a casa llámame, ¿vale?
-Vale. –sonreí a medias y me acerqué para darle un corto beso. –No te preocupes por mí.
-Si no lo hiciera, no estaríamos juntos. –susurró. Le miré por última vez y me marché.
Esa noche no hacía frío, las calles estaban tranquilas, no había mucha gente. Me quedé mirando un precioso vestido en un escaparate. Era un vestido de novia, sería perfecto ver a mi madre con él. Aunque yo no me imaginaba a mi madre casándose, era extraño. Justo cuando pensaba emprender mi camino, una observé un rostro muy conocido. Me estaba mirando a la vez que sonreía.
-Hace mucho tiempo que no te veía, ______.
- Lo mismo digo.
-¿Sabes? Ya me estoy recuperando, aunque me han prohibido conducir. –Sacó una especie de cigarrillo y lo encendió. Olía realmente desagradable. –Todo hubiera ido mejor si te hubieses quedado conmigo. –Tragué en seco.
-Austin, ¿estás drogado?
-¿Te sorprendes, cariño?
-No me llames así. –comencé a caminar a paso rápido por el parque mientras él me seguía. Estaba vacío. Mierda, no saldría de esta.
-Por favor, espera. Solo me gustaría hablar contigo. Y quizás… otra cosa. –dijo agarrándome en brazo. Me solté bruscamente.
-Austin, no sé en qué te has convertido, pero déjame en paz.
-Oh, claro que lo sabes. Todo esto ha sido culpa tuya. Todavía estas a tiempo de arreglar las cosas, y yo sé como… -esta vez cogió mi brazo con mucha fuerza y fui incapaz de soltarme.
-¿¡Qué haces!? ¡Suéltame, imbécil!
-Puedes gritar todo lo que quieras, a estas horas dudo que alguien venga a rescatarte. –llegamos a un aparcamiento y sacó las llaves del que parecía ser su coche. Abrió la puerta de atrás y me empujó.
-¿Qué coño haces? ¿A dónde me llevas?
-Cállate y entra. –maldita sea, ¿por qué mi estúpido yo no le habría hecho caso a Harry? –Te aseguro que tú y yo nos lo vamos a pasar muy bien.

Narra Harry
De nuevo sonaba el maldito contestador. ¿Qué le habrá pasado a ______?
-Tranquilízate, hermano. Seguro estará bien.
-No puedo tranquilizarme, Louis. Son las dos de la mañana. Se supone que ya debería estar en su casa y aún no me ha llamado.
-Se le habrá olvidado.
-No lo creo, voy a buscarla.
-Harry, son las dos de la mañana. No puedes aparecerte así en su casa. Créeme que si Diana estuviera preocupada al primero que llamaría es a ti, y todavía no lo ha hecho. –de repente sonó un teléfono, el de Louis,  quien al ver el nombre en la pantalla me miró preocupado.
-¿Qué?
-Creo que es hora de preocuparnos.
Tomé las llaves de mi coche y nos dirigimos a su casa tan rápido como pudimos.

Narra ______
-Por favor, Austin, suéltame. –supliqué con lágrimas en los ojos.
-No. ¿Sabes por qué me he convertido en un maldito drogata? Por tu culpa.
-¡No! no ha sido culpa mía. Suéltame, no quieres hacer esto.
-¿A quién pretendes engañar? Claro que quiero, siempre quise tenerte entre mis brazos.
-Pero no de esta manera, Austin, ¡recapacita!
-Por supuesto que de esta manera no, pero no me dejas otra opción. –Aparcó el coche en lo que parecía un bosque. Abrió la puerta y salió para entrar en la parte de atrás conmigo.
Mi móvil no paraba de sonar, estaba segura que Harry se subía por las paredes en ese instante.
-Dame eso, maldita sea. –No se lo di. Me lo arrancó de las manos y lo tiró al suelo haciéndolo añicos. Ahora sí que estaba perdida.


............................................................................................................................................................................................................................................................

Daniela is back babies!! siii he vuelto con mi querido PC :D ya era hora jaja muchas gracias por vuestros comentarios, me han sacado muchas sonrisas <3 a="" cap="" cuantos="" de="" deciros="" despu="" est="" este="" exactamente="" hasta="" m="" me="" muchos="" n="" nbsp="" no="" os="" p="" pero="" pienso="" pongo="" porque="" que="" quedar="" quer="" s.="" s="" se="" ser="" sincera:="" terminando="" tristona="" tulo="" yo="">

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa en serio no puedo voy a llorar

Vale, ok, no será así jajajja pero es que sufroooooo
Bueno, en serio. Veré si mñana puedo subir y entre semana también :)
Espero que os haya gustado el cap, más que a mí!
y quiero ver comentarios ok?
besososososos de Daniela
os amooooooooooooooo



miércoles, 10 de abril de 2013

Mil "lo sientos" no son suficientes.

Por favor, ¡no me peguéis! y si lo hacéis, porque tenéis todo el derecho, que no sea en la cara...
Sé que nada de lo que haga será suficiente para que me perdonéis y me abandonéis en la miseria, aunque me lo merezca. Tenéis toda la razón de hacerlo porque fui una irresponsable, aunque si me permitís, os contaré detalladamente lo que me pasó y después el ring de boxeo estará abierto, ¿vale?
Era lunes por la tarde, me disponía a subir el tercer capítulo de la maratón  Pero como me suele pasar, mi ordenador (PC) se durmió, murió, se desmayó, vamos que no prendía. -¡suerte que tengo un PenDrive en donde guardo todos mis capítulos por si acaso! -dije. Y como mi padre, mi preciado padre al que tanto quiero es técnico informático y según él: "El Internet es una herramienta necesaria para los jóvenes de hoy en día, no solo para las redes sociales sino también para los estudios, ¡Ay de mí si yo hubiera tenido Internet cuando estudiaba! Si ya era bueno y sacaba dieces (nota máxima) yendo a la biblioteca todos los días, hubiera sido mejor aún si hubiese poseído esta preciada herramienta!"
Y por eso es que en mi casa tengo tres ordenadores, sin contar otros medios de alta tecnología. A lo que voy es que ¡no me podía quejar! Bueno, sí. El ordenador que yo uso normalmente murió (está en proceso de reanimación). El ordenador, llamémoslo "principal", es el que usa mi querido padre para trabajar y está dotado de herramientas que desconozco. A mi me ponéis el windows XP o me siento tan perdida como un pulpo en un garaje  Y el último ordenador, es un notebook, de estos portátiles pequeñitos. Bueno, este último es de mi madre y estuvo en desuso mucho tiempo. Ese punto es clave, recordadlo. El caso es que yo no sabía por qué nadie lo usaba y aproveché la oportunidad para cogerlo y subir el capítulo. Subí a mi habitación y enchufé el ordenador al cable porque le faltaba batería. También conecté el PenDrive. En un momento de debilidad, me fui a la cocina a buscar algo para picar (no sabéis el atracón que me di) y tardé como media hora. Y de repente huelo como a quemado, HUELO A QUEMADO y subo corriendo a mi habitación supongo que por instinto, cuando veo el cable echando humo, HUMO. Y entonces fue cuando descubrí por qué el ordenador estaba en desuso. Digamos que nadie salió herido porque yo era la única que estaba en la casa en ese momento. Yo tampoco acabé mal.
En mi cama hay una enorme mancha negra, el PenDrive terminó frito y el ordenador continuará mucho tiempo en desuso, creo que está por algún vertedero del mundo...
Desde que pasó eso solo queda un ordenador en la casa donde puedo escribir, pero mi padre está muy ocupado y lo necesita, y otros ordenadores no tengo. Podría ir a la biblioteca, pero está, hablando claro, en el quinto coño de mi pueblo y tendría que ir a pata. No, gracias. Os preguntaréis como estoy escribiendo esto, en este momento me encuentro en casa de una amiga. Le supliqué que me dejara meterme en Blogger para dar señales de vida y explicaros que en realidad no fue una irresponsabilidad mía. Me da muchísima rabia porque ya tenía los capítulos escritos, incluso de la otra novela y planeaba daros una sorpresa, pero no pudo ser.
Chicas, me siento como una mierda. Tengo miedo que después de esto me odiéis y no queráis saber nada más de mi novela. Aunque estoy haciendo todo lo posible por escribir cuando el ordenador esté libre y subiros los capítulos rápido. Sé que nada de lo que planeé salió como esperaba, y lo siento, lo siento muchísimo. No sé cuantas veces tendré que repetirlo.
Creo que la semana que viene me devuelven mi ordenador, escribiré los capítulos y los subiré. No tengo fecha exacta pero será la semana que viene.
Era eso, en verdad necesitaba escribiros.
Un beso enorme, os quiero <3 p="">

domingo, 31 de marzo de 2013

Capítulo 15, 2ª T.

Capítulo 2 maratón




No lo puedo creer. ¡NO! Otra vez no puede estar pasando esto. ¿Qué de que hablo? Hablo de los accidentes, los malditos accidentes que conducen a la muerte. Hablo de gente que no lo merece y de los que sufrimos. Hablo de hospitales y de salas de espera, como infiernos para mí. Hablo de los estúpidos médicos que dicen hacer lo que está en sus manos pero no es verdad.
-No lo aguanto más, ¿quiere alguien explicarme cómo pasó? –silencio y más silencio a nuestro alrededor. Miré a Harry. -¡Maldita sea! Que hable alguien ya.
-______, cálmate. –me pidió Zayn.
-¡No, no me pienso calmar! ¡Quiero que alguien me explique qué coño pasó y por qué estamos en este hospital! ¡Quiero saber por qué Louis está en esa camilla siendo intervenido por médicos! ¡Quiero que me lo digáis ya!
-______, cállate de una maldita vez o te juro que no respondo. –Me ordenó Diana.
Me callé, lo hice por ella, por su estado, por su brazo roto y su rostro golpeado.
-Por favor, -susurré, -dime lo que ha pasado.
Un nudo en la garganta se apoderaba de mí y las inmensas ganas de echar a llorar volvieron, y no me retuve.
-Louis y yo habíamos quedado, hablábamos de cosas sin sentido hasta que mencionó algo de ti y de… -miró a Harry. –Él se puso nervioso, al parecer tenía órdenes estrictas de no decir nada. –volvió a mirar a Harry, pero esta vez con una pizca de odio. –Era de noche, ¿vale? Comenzamos a discutir y al final me lo contó, pero ¡no sé como apareció! No lo vimos, el otro coche iba demasiado rápido como para hacer algo, parecía que el conductor estuviera ebrio y… ¡él me protegió! Por eso yo solo tengo una fractura y moratones, ¡solo eso! –ahora Diana también lloraba. –Tengo miedo, ¡tengo mucho miedo!
Observé como Liam se acercaba a abrazar a mi hermana mientras todo mi alrededor ocurría a cámara lenta. Por mucho que mi cabeza se repetía que no era culpa de nadie no podía dejar de pensar en que todo esto era culpa mía y de Harry. Si Louis moría nosotros tendríamos la culpa.
-Estará bien, -aseguró Harry, -no fue culpa nuestra.
-Intentaré no pensar en ello. –asentí haciendo un intento de sonrisa.
-Chicos, ha venido la policía a hablar con Diana. El otro chico está aquí–nos anunció el médico que atendía a Louis.
-¿Puedo ir con ella? –pregunté.
-Muy bien, pero solo tú.
Seguimos al agente hasta un pequeño consultorio y me quedé patidifusa al saber quien estaba dentro.
-¡Qué has hecho, gilipollas! –gritó Diana intentando atacar a Austin pero los policías la detuvieron.
-Austin, ¿te das cuenta del peligro que corre Louis por la insensatez que cometiste? –intervino uno de ellos. 
-Te juro que como a Louis Tomlinson le pase algo no pararé hasta que te pudras en la cárcel, ¿¡Me has entendido!? –yo observaba la escena en silencio, hasta que Austin me miró.
- ______, dime algo…
- No me lo puedo creer, ¿sabes que el chico que está en una de estas salas es mi amigo? ¿Lo sabes? Al igual que lo es Louis pudieron serlo mis padres, las chicas, yo, otra persona con familia… ¿te das cuenta, Austin? Lo que has hecho es muy grave… no quiero volver a verte, no me llames.
Abandoné la sala y me dirigí hacia un ascensor. Pulsé el botón de la última planta sin saber por qué lo hacía y llegué a un gran pasillo rosa, con enfermeras muy atareadas pero que parecían amables. Ellas llevaban una bata rosa, también. Parecía otro mundo. Seguí caminando hasta llegar a la puerta de una de las habitaciones. Pude ver a una niña, estaba sola y parecía aburrida, ella no tenía pelo en su pequeña cabeza. Me dio muchísima pena por ella y sin pensarlo dos veces entré en su cuarto. Me miró y para mi sorpresa sonrió.
-Hola, peque.
- ¿Tú quien eres? –preguntó.
- Soy ______, ¿y tú?
- Yo soy Sheila.
- ¿Así que Sheila, eh? Bonito nombre.
- Gracias. ¿Qué haces aquí? Pareces triste, ¿estás llorando?
- Hey, hey, son muchas preguntas ¿no crees?
-Lo siento.
- Es broma, tienes razón, estoy triste y he llorado. Por eso vine y te he encontrado. ¿Tú por qué estás aquí?
- Mi mamá dice que estoy enferma y tengo que venir para que los médicos me curen, aunque también dicen que el “medicamento” que me quitará el cáncer me pondrá muy débil pero como soy una niña muy fuerte pronto me curaré y me crecerá el pelo.
- ¡Por supuesto que lo eres, pequeña! Te curarás y saldrás de esta, ya lo verás. ¿Sabes una cosa? Yo tengo una amiga que también tiene cáncer, ella debería pensar como tú pero es tan cabezota que piensa que no se curará.
- Qué lástima… oye, ¿vendrás a visitarme pronto?
- Todas las veces que pueda, te lo prometo. Ahora si no te importa debería irme y dejarte descansar.
- Pero vuelve, eh.
- Lo haré. –le sonreí por última vez y me marché.
Me alegró, Sheila me alegró lo que quedaba de día. ¿Cómo se puede ser tan pequeño y tener tan claro lo que se quiere? Vaya si todos deberíamos pensar como ella…
Cuando llegué al lugar donde se encontraban los chicos ellos hablaban animadamente y reían.
-¿Qué ha pasado? –pregunté confusa.
- Es Louis, los médicos dicen que está mejor. –respondió Harry. –estará aquí unos días en observación y luego volverá con nosotros a casa.
- ¡Eso es genial! Me alegro muchísimo, pero estoy muy cansada, ¿os importa si me voy a casa?
- Yo te llevo.
- No hace falta, Harry, me iré en un taxi…
- Que no, que yo te llevo.
- ¿No te vas a despegar de mí ni a sol ni a sombra, verdad?
- Verdad. Hasta luego chicos, nos veremos mañana.
- Sí, adiós chicos.
Al salir, Harry me dio la mano y caminamos hasta su coche. El trayecto hasta mi casa transcurrió en silencio. El coche se detuvo e hice un amago de bajarme.
-¿Estás bien?
- Sí.
- ¿Segura?
- Sí, solo estoy cansada, ya te lo he dicho. –le di un corto beso en la mejilla y me fui.
- ¡Cariño! ¿Qué tal ha estado Louis? Tu hermana está muy preocupada.
- Está bien, mamá. Pronto le darán el alta.
- ¿Dónde te ha llevado Harry?
-  A una cabaña en el bosque, se la compró a una organización benéfica, ¿no es genial?
- Sí, me alegra que lo hayas pasado bien. ¡Oh! Ahora que lo recuerdo, ha llamado tu tía, dice que estaría bien que le hicieses una visita a Marta. Últimamente no se encuentra muy bien.
- Claro, mañana iré. Estoy muy cansada, mamá, voy a dormir.
- Muy bien, hija. Descansa.

Una semana más tarde
-Hey, Louis, recuerda que no puedes hacer mucho esfuerzo. Anda, dame esas bolsas.
- ______, estoy bien, ¿vas a dejarme como un débil delante de Diana?
- Ese es mi trabajo. Oye, ¿Dónde está Eleanor?
- En casa de sus padres.
- ¿Las cosas van… bien con ella?
- No lo sé, si te soy sincero, no es lo mismo. Creo que deberíamos romper.
- Lo siento.
- No es tu culpa, ¿qué te parece este lugar?
- Nunca me han gustado las playas, pero este sitio es precioso. Fíjate como se lo pasan los demás, hasta Zayn está en el agua.
- Es cierto. –rió. –Aquí, en esta playa fue donde grabamos nuestro primer single.
- ¿En serio? Espera, te ayudaré con esa toalla.
- Gracias, ¿has hablado con Marta? Diana me ha contado que quiere verte.
- Lo sé, lo sé. Pensaba ir  a verla la semana pasada pero supongo que lo he olvidado.
- Creo que deberías ir cuanto antes, ella no está tan bien…
- En cuanto lleguemos a casa iré a verla.
- ¡Eh, chicos! –nos llamó Harry. -¿No vais a bañaros? El agua está muy buena.
- No, aquí estamos bien.
- Entonces tendré que ir yo a haceros una visita. –acto seguido, Harry corrió hacia nosotros, una carrera acabada en un perfecto abalanzamiento sobre mí dejándome completamente empapada.
- Harry, ¡no! Estás frío.
Esa tarde en la playa transcurrió entre risas y buenos momentos, echaba de menos pasar un día así. Además, necesitaba relajarme, pronto sería la boda de mis padres y en un mes comenzaría las clases, algo que también echaba de menos y no sabía por qué pero las habían aplazado.
Esa noche, hicimos un camping en la playa. Nos quedamos hasta tarde hablando y observando las estrellas y Harry y yo decidimos anunciar algo.
-Estamos saliendo.
- ¿¡En serio!?
-¿Cómo es que no habéis dicho nada?
- Me alegro tanto por vosotros.
Y más preguntas y felicitaciones nos abordaron. Estaba feliz, pero a pesar de eso no podía quitarme de la cabeza la imagen de Marta. Yo le había prometido ayudarla y me estaba olvidando de esa promesa. No lo iba a permitir, no debía hacerlo.

............................................................................................................................................................................................................................................

2º cap maratón subido! espero que os guste, creo que es un poco aburrido pero necesario.
Gracias por vuestros comentarios en el capítulo anterior, en fin, seguid comentando :D
besitos
os quiero <3 p="">

sábado, 30 de marzo de 2013

Capítulo 14, 2ª T.

Chicas, perdonadme! No me había fijado en la fecha de la última vez que actualicé (capítulo) y fue hace casi un mes!! perdón :s Aquí os dejo nuevo capi y más abajo os termino de contar...



Capítulo 1 maratón

















Las  manos me sudaban. Lógico, estaba nerviosa. Pero el motivo no era justificado. Bajé la ventanilla del coche con sumo silencio, Harry me observó y rió. Tenía ganas de preguntarle qué era tan gracioso, pero en lugar de eso abrí la guantera y saqué el guarda CD’s. Música, eso era lo que necesitaba para relajarme. Algo de The Beatles sería perfecto.
Observaba el paisaje mientras la melodía de “Yesterday” resonaba en el interior del vehículo. Comencé a tararear al compás mientras Harry volvía a observarme.
-Me gustaría llegar sana y salva al “misterioso lugar” donde me llevas. Mira a la carretera, por favor.
-Da igual que te pongas así. No te diré a donde vamos, es una sorpresa.
-Louis lo sabe, ya no lo es.
-Louis sabe que estamos juntos y necesito su ayuda.
-Vale.
Se giró de nuevo hacia la carretera y no hablamos más durante una hora más o menos de viaje. No estaba enfadada, claro que no. Estaba ansiosa, y tantas ansias me irritaban.
-Lo siento. –dije sin predecirlo. –No es tu culpa que esté estresada por todo esto de la boda de mis padres.
Así es. Mis padres nos anunciaron días antes que se iban a unir en el santo matrimonio, muy bonito pero agobiante. Aunque si ellos eran felices, yo también lo era.
-Tranquila. Sé que tienes ganas de saber a dónde te llevo, pero tienes que tener paciencia y no tomarla con Louis. Él no tenía que haber entrado a tu habitación en… ese momento. Pero sabes cómo es, y ahora está al tanto de todo.
-No me lo recuerdes. No hubo un momento más vergonzoso en mi vida, aunque sé que podemos confiar en él.
El coche se detuvo delante de una especie de cabaña.


-Hemos llegado. –Anunció Harry.
-¿Qué es?
-Es la cabaña que me he comprado. En realidad van a recaudar el dinero para una causa benéfica.
-¿En serio? –pregunté emocionada y abrazando a Harry. –Eres genial.
-¿Quieres entrar?
-¡Claro! Pero antes me gustaría saber por qué me has traído.
-¿Entramos?
-Harry… ¿no piensas decírmelo?
-Sí, pero todo a su tiempo. Anda, ven.
Tomó mi mano y nos encaminamos hacia la puerta de entrada.

-¿Qué te parece?
-Vaya, es preciosa y muy acogedora. –De verdad lo era. Mi atención se fijó en la gran chimenea que alumbraba lo que parecía que era un salón. En frente de esta se encontraba un enorme sofá de piel repleto de cojines. Corrí hacia él y me zambullí en el acolchado.


-¿Quieres algo para beber?
-Claro, pero antes quiero… -apreté uno de los cojines entre mis manos y sonreí maliciosamente –una ¡GUERRA! –sin más me abalancé hacia Harry y comencé a atacarlo con el cojín mientras me tronchaba de risa.
-Eh, eh, ¡para! –rió. –Así no vale, yo no tengo algo para defenderme.
-Oh vamos, ¿me vas a decir que el magnífico Harry Styles tiene miedo de su novia con un cojín?
-¿Qué has dicho?
-Que tienes miedo de un coj…
-No, no, ¿has dicho “su novia”?
-Bueno, eso es lo que soy ¿no?
-Eres mi novia –rió. –Se me hace tan extraño...cuando te fuiste, pensé que no nos volveríamos a ver y ¡míranos! Eres mía de nuevo.
-¿Ah sí? –sonreí y le besé.
La sensación de tener sus labios sobre los míos era inexplicable, una mezcla de adrenalina y ternura, tranquilidad, furor, algo extraño pero adictivo y que cada vez se volvía menos controlable.
Besó mi cuello y de allí fue subiendo hacia mi mandíbula. Luego atrapó mi labio inferior y se detuvo bastante tiempo en mi boca. Yo lo disfrutaba. Bajó de nuevo a mi cuello mientras me acariciaba la espalda. Esas suaves caricias que solo me propiciaba el tacto de sus dedos con mi cuerpo. Un escalofrío recorrió mi columna vertebral cuando sentí su mano introducirse por debajo de mi vestido ceñido. Harry se dio cuenta.
-¿Quieres parar?
-No… -jadeé. –no quiero que pares.
Continuó introduciendo su mano y pude notar más sus caricias. Entre besos conseguí quitarme la prenda, quedando en ropa interior delante de él. Por instinto de tapé. Harry sonrió.
-¿Qué pasa?
-Nada… solo me da vergüenza.
-Creí que ya habías superado el que te vieran desnuda.
-¿Qué?
-Que ya no eres virgen.
-Oh, claro que no lo soy. Anda, cállate y bésame.
Ahora sin ninguna interrupción por mi parte, continuamos con nuestro beso.
Se podía notar el ambiente acalorado de la habitación. La excitación y el nerviosismo nos hacían sudar. Como pude, le quité la camiseta a Harry y pude observar, más bien, me quedé anonada, por segunda vez, viendo su dorso desnudo, sin ninguna imperfección y demasiado bien trabajado. Lo toqué. Hice un recorrido con la yema de mi dedo índice desde su pecho hasta el borde de sus vaqueros que me impedía completar el camino. Como si me leyera el pensamiento, se levantó y se deshizo de ellos rápidamente. Ahora estábamos empatados.
Una melodía familiar hizo que nos sobresaltáramos. Era mi móvil.
-Oye, no lo cojas. –Harry me detuvo cuando tenía intención de levantarme.
-Puede ser importante, ¿y si…?
-Nada es más importante en este momento que nosotros. –sus ojos suplicantes me convencieron.
-Lo apagaré.
El momento cada vez estaba más cerca y con eso mi ansiedad aumentaba. Ya era demasiado tarde como para rendirme, los dos carecíamos de ropa y de sentido común, sobre todo de lo segundo, y sería muy feo decirle a Harry que parase por mi estúpido miedo. Él me miró con cara de “¿segura de que quieres hacerlo?”. Asentí. Un repentino recuerdo envolvió mi mente. Era un anuncio de televisión en el que una pareja patrocinaba el sexo seguro, un anuncio de preservativos.
-¡Harry! Protégete.
-¿Cómo?
-Que los uses, ya sabes… no quiero quedar embarazada.
-Oh, esto… claro.
Se aproximó al lugar donde descansaban sus vaqueros y de uno de los bolsillos sacó un envoltorio rosa en el que se podía leer “Durex”.  
-¿Lo sabías?
-No, nunca se sabe. –rió. -¿De verdad estás segura?
-Sí. –respondí después de pensármelo durante una milésima de segundo, nada recomendado.
-De acuerdo.
Con sus perfectos dientes abrió el envoltorio y sacó algo como de látex. Mi miedo no se iba. Pude observar como se lo ponía y acto seguido se acercaba a mí con esa sonrisa, esa mirada, ese pelo, tan propio de él… ¡A la mierda el miedo! Quiero hacerlo y lo voy a hacer.
Me abalancé y empujé a Harry hacia mí, quedando nuestra anatomía casi unida, solo a unos cuantos milímetros de separación. Otro escalofrío recorrió mi piel formando la famosa “piel de gallina”. Atrapé los labios de Harry, sus besos me tranquilizaban y la cosa sería más amena. Era como si nuestras lenguas jugaran y pelearan al mismo tiempo y en un acto de valentía una palabra salió de mi boca.
-Hazlo.
-Te quiero. –fue lo último que oí decir a Harry antes de que nos uniéramos completamente.
Primero despacio, muy despacio. Luego los movimientos fueron más rápidos y el poco dolor que sentí desapareció por completo sustituyéndose por otra cosa mejor, placer. Se oyó un último jadeo sincronizado antes de que los dos cayéramos rendidos, hiperventilando y sudando a mares.
-Yo también te quiero, mucho más. –conseguí decir antes de quedarme totalmente dormida sobre su pecho, escuchando los latidos de su corazón. Sonreí, esa fue la mejor noche de mi vida.
Para mi suerte, aquella mañana era una de esas nubladas y grises. Ni un rayo de sol pudo despertarme de mi magnifico sueño, solo la voz de Harry tarareando una canción desde algún lugar de la casa. Me levanté y estiré mis músculos entumecidos por la mala posición al dormir. Recordé que estaba desnuda al sentir al frío tocando directamente mi piel, y claro, por el enorme espejo que mostraba mi reflejo. Me tapé con la sábana que encontré en el sofá y fui en busca de Harry. No me fue difícil encontrarlo, solo seguí el olor a tortitas y su voz. Estaba en la cocina. Me quedé en el marco de la puerta observándolo, era tan guapo…
-¿Cómo has dormido? –preguntó con una sonrisa al verme.
-Como un bebé, pero me hubiera gustado que estuvieras a mi lado cuando desperté. –se acercó a mí y me envolvió en sus brazos.
-Nadie nos hubiera preparado estas deliciosas tortitas. –reí.
-Lo sé, eres el mejor cocinero del mundo.
-El chef Hargy a su sergvisio, madame. –dijo con un horrible acento francés.
-¡Vamos, no hagas eso! Es el peor acento que he escuchado nunca.
-¿De qué hablas? Todas las chicas en Francia matarían por un novio con este sexy y trabajado acento.
-De eso nada, estás mintiendo.
-¡No! Te digo la verdad.
Mientras discutíamos recordé que mi móvil estaba apagado y que a lo mejor alguien estaba preocupado. Fui corriendo en su busca y volví a la cocina.
-¡Madre mía!
-¿¡Qué!?
-Te odio, Harry. Tenías que haberme dejado contestar. Tengo 36 llamadas perdidas de mi madre  y más de cincuenta mensajes de los chicos y Diana... Ha pasado algo. 
....................................................................................................................................................................................................................................

em, hola de nuevo! 
je je je
¿Ya habréis visto el capítulo no?













No sabéis la de gif que he encontrado para describir mi estado en  este momento... ¿Os imáginais la vergüenza y el orgullo que siento ahora mismo? ¿OS LO IMAGINÁIS?

eu, Louis, gracias.


Orgullo, porque mis dos personajes han tenido su momento, y es como ¡WOW, ya ha pasado! y mi cara sería como la de Niall






Pero luego me acuerdo de que tengo lectoras que leen lo que escribo {*En serio? no lo sabíamos :O*} Y me da MUCHA vergüenza



Y pongo esas caras :`( 








Pero al ver esta preciosa imagen, me enamoro y me transformo en Pedobear







En fin, me las piro vampiro
Se os quiere
besitos
comentad
y eso
<3 p="">

viernes, 29 de marzo de 2013

Resultados

Vale, chicas, ya tengo los resultados de las encuestas, que no me ha sido para nada difícil hacer gracias a los pocos votos ¬¬  en fin, ha ganado la maratón  y los resultados no han sido ni reñidos ni nada, todo muy pacífico. La novela que ha ganado con un total de tres votos, uno más que la otra fic, ha sido *redoble de tambores por favor* ¡When All Changed! sí, amigas, gracias por votar y recordad que también subiré algún capítulo de YBMS. También recordad que empezaré a subir la maratón mañana, u hoy, según como me venga mejor, aunque ya tengo escrito el primer capítulo de esta y creo que os va a gustar mucho :D
Besoss y comentad *.* <3 p="">